Muchas personas tienen el deseo de emprender. Y quizá una buena idea que desarrollar. Sin embargo, no toman acción.

Esto es algo que he podido experimentar durante mucho tiempo, hasta que conocí una serie de factores que me impedían lanzar mi proyecto.

Algunos tienen que ver con la falta de información. Otros son barreras mentales que debemos superar y que son difíciles de identificar sin una perspectiva clara de cómo funciona nuestra mente y el mundo que nos rodea.

Por eso quiero compartir esta información contigo. Al menos para que conozcas qué es aquello que te está frenando y que actúes de forma proactiva para remediarlo.

Invertir en uno mismo

Queramos reconocerlo o no, no nacemos sabios. En muchas ocasiones sobrevaloramos nuestros conocimientos y no tenemos la actitud crítica necesaria para aceptar que aún nos falta mucho por aprender.

El primer paso es aceptarlo. El segundo paso es reconocer que existen personas que, no solo han pasado por lo mismo que nosotros, sino que tienen la experiencia y sabiduría que nos falta en ese campo.

Por tanto, invertir en formación es una forma de ahorrarnos tiempo y acelerar la curva de aprendizaje. Quizá años de prueba y error por aprender de personas que ya han pasado por lo mismo que nosotros y que han superado con éxito aquellos obstáculos que nos frenan.

La barrera que debemos superar es la de desapegarnos de lo material que, en este caso, es el dinero. Y entender que aquello que hoy nos cuesta X nos puede dar Y en un futuro.

¿Cuál es el sesgo psicológico que tenemos arraigado en nuestro pensamiento y que nos impide hacerlo? Buena pregunta. Te presento al enemigo número uno de los multimillonarios: la mentalidad de escasez.

Digamos que la mentalidad de escasez es un paradigma arraigado en nuestra forma de pensar.

Son una serie de esquemas mentales que nos invitan a querer retener con nosotros aquello que tenemos por el miedo a perderlo.

Piensa en las abuelas y en todas las reservas de comida que pueden llegar a tener en su despensa.

Estos esquemas de pensamiento son fruto de cientos de años de evolución humana. Surgen de ese miedo arcaico a no poder conseguir recursos, lo que podía significar antaño la muerte por inanición.

Y aunque hoy el mundo funciona de forma diferente, en nuestro código genético siguen impresos esos patrones de pensamiento.

Por tanto, debemos pensar en frío y de forma racional. Y entender que, a priori, no nos van a faltar los recursos de primera necesidad.

Una vez superada esta barrera, debemos saber filtrar el grano de la paja y elegir qué formación queremos y de quién.

Esto es muy importante.

Pregúntate si has tenido la oportunidad de adquirir información de pago sobre aquello que te gusta y que podría haberte proporcionado información relevante para impulsar tu proyecto. Si no lo hiciste, es probable que deba a esto.

Parálisis por análisis

Una vez tienes la formación adecuada sobre aquello que quieres emprender, es probable que sigas sin tomar acción porque sientes que todavía no estás preparado. Y sigues invirtiendo en formación, pero no actúas.

Le das vueltas y vueltas a tu proyecto. Piensas en todos los factores que debes tener en cuenta para que salga bien.

Piensas en cómo vas a dar cada pasito. Y en muchas ocasiones fantaseas y fantaseas sobre los resultados que vas a obtener al emprender tu proyecto.

Analizas, analizas, analizas… y sin darte cuenta estás paralizado.

Pues tengo algo muy importante que decirte y que me gustaría que grabaras a fuego en tu mente: la perfección es la enemiga de la acción.

El único secreto para emprender una vez has invertido en tu formación es empezar a moverte. Y dejar de preocuparte.

Créeme que, una vez inmerso en tu proyecto, vas a ir encontrando las formas de solucionar aquellos problemas que surjan y comenzarás a tener cada vez mejores ideas para tu proyecto. Así que lánzate. Sin miedo.

Si tienes esta actitud emprendedora, es muy probable que tengas mucho que ofrecer. Así que toma acción y corrige sobre la marcha. Eso es lo realmente efectivo.

Síndrome del impostor

Aún habiendo invertido en formación y lanzado tu proyecto, puede que pienses que todavía no tienes mucho que ofrecer.

Pero créeme si te digo que lo más probable es que no sea así.

En mi caso, sentí esto cuando todavía no tenía una idea clara de mi proyecto. Y tuve que alejarme un poco y tomar perspectiva.

Esto significa que es muy importante tener una idea clara de cuál es tu talento, eso que tienes para ofrecer y que se te da bien. Y además tener un rumbo claro.

No te digo que tengas que saber al detalle cómo va a ser tu proyecto a largo plazo, pues como ya te he dicho vas a ir corrigiendo el rumbo constantemente.

Con esto te digo que, una vez realizado ese ejercicio de introspección, identificado tu talento y tu pasión, solamente tienes que buscar la forma de ofrecerlo al mundo y rentabilizarlo.

Nunca serás un impostor si trabajas en aquello que te gusta, te formas constantemente y das al mundo aquello que tienes para ofrecer.

Comparte este artículo!
(Votos: 4 Promedio: 5)

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Abrir chat
Si necesitas alguno de mis servicios, puedes seguir los pasos que se indican para contratarlos y me pondré en contacto contigo

Si has contratado alguno de mis servicios y necesitas soporte, escríbeme a soporte@marioruperez.com

Si tienes preguntas acerca de mis servicios, escríbeme y te responderé lo antes posible